El beso no pretendía suceder, pero Darius apenas si era consciente de lo que hacía. Desde que se habían besado en el parque había quedado bajo un hechizo, donde lo único que deseaba era volver a sentir todo ese fuego que ella le transmitió con un beso ardiente y profundo.
Así que sin demasiado esfuerzo, se venció a la boca de ella y la besó con total posesividad, ya sin poder contener un segundo más los deseos que sentía por ella.
Llevó la mano que tenía en la nuca hasta su cabello y lo sujetó