—Suéltame, me estás lastimando —se quejó la chica, tratando de liberarse del fuerte agarre del hombre—. ¡Que me sueltes, carajo!
Darius la estampó de espaldas a él contra una pared en medio de un oscuro y solitario callejón y la presionó por completo, respirando furioso y deseando acabarla allí mismo. Estaba tan enojado con el descaro de Jolie, con esa altanería con la que se acercaba a él y a su ligue tratando de imponerse como su señora, a sabiendas de que nunca estuvo a su lado y ni siquiera