Más tarde, por la noche
Entró en mi habitación. Se sentó a mi lado en la cama. Hubo un silencio que pareció una eternidad.
—Cariño —dijo suavemente—. ¿Crees que podría hacerte daño?
No le respondí.
—Eres la persona más importante en mi vida —continuó—. Jamás pensaría en hacerte daño. Ni en sueños.
—No dije que planearas hacerme daño, Robert. Solo quiero estar sola un rato.
—Mírame a los ojos, cariño —su voz era baja y tranquila—. ¿Acaso parezco alguien que podría traicionarte? ¿Crees que te eng