La habitación se llenó del crujido rítmico de la cama y de los gemidos desesperados y agotadores de mi madre.
"Ahnnnnnn, cariño... Mmmmmm, sí, fóllame, Robert."
Los observé desde la puerta de su habitación mientras follaban. Era como mi propia obra maestra retorcida, creada al espiar a mis padres.
Robert ya le había vendado los ojos a mi madre con la cinta de satén negro que le había dado, tal como lo había planeado. La observé mientras la follaba, su polla golpeando la cabecera de la cama cont