—No lo soporto más.
Karen cerró sus ojos para soportar lo que estaba por venir, pero de pronto sintió que dejo de moverse, abrió sus ojos y vio que Mikael se había dormido. “Gracias dios” se aleja de él y corre al baño, comienza a cepillar sus dientes con rapidez, pero vuelve a hacerlo al sentir que no podía quitarse su sabor de su boca, abrió la llave y dejó que el agua cayera sobre su cuerpo y que quitara la fragancia de su colonia de su piel.
—¡Maldición, aun no se me quita!
Lo observa desma