Cuando me quede sola en la sala, no dejaba de pensar en las palabras de Zhara, “Son Realeza”, pero como se expresaba de ellos era señal de ser difíciles de manejar, no podía arriesgarme a acercarme a esa clase de gente, necesitaba a alguien como Saagar, fácil de manejar y sin conflictos.
Cuando salieron del cuarto Shea venía riendo a carcajadas de un chiste que contaba Tristan y se dejaron caer en el sofá ambos. Se estaban riendo hasta las lágrimas cuando me di cuenta que estaba ajena a lo que