-¡GRANDÍSIMO HIJO DE PUTA!.- grité con furia mientras le asestaba otro golpe y aunque era más grande y fuerte; su velocidad no disminuye.
Pero entrenar con Nazir me había dado una ventaja que no creí tener, cada golpe era a un punto vital que mermó su capacidad.
Si no estuviera tan enojada y desilusionada seguramente estaría orgullosa de mi esfuerzo; me atrevería a decir que le daría un enorme beso a Nazir si no estuviera tan desilusionada de él.
Me debía una cena por mi esfuerzo la última sema