Maurizio quería preguntarle, la miró y ella tenía los ojos cerrados, entonces se limitó a acariciar su espalda, talvez mañana ella pueda decirle.
—¿Repetimos? — La voz de Antonella lo sacó de sus pensamientos, bajó la mirada y ella lo estaba observando.
—¿Estuvo bien? — Se atrevió a preguntar.
No sabía de donde venía toda esa inseguridad, pero ella estaba dispuesta a hacerle ver lo increíble que era, solo necesitaba confiar en él mismo. —Eso me encantó— dijo ella estirándose un poco para besarl