—¿Xavier, Me oyes?
Xavier tenía su mirada fija en los documentos que tenía en sus manos, pero a la vez no estaba viendo nada en específico tampoco escuchaba nada, tenía una sonrisa tonta en su cara, y Gino se dio cuenta de eso. Podía tener una idea en quien estaba pensando, pero decidió no darle importancia porque al fin y al cabo se trataba de su hija.
—¡Xavier! — dijo su suegro un poco más fuerte.
—¿Señor?
—¿Estás bien?
—Por supuesto.
—Ok, te decía que revises este presupuesto, algo no me con