Cuando él intentó soltarse ella despertó —No te vayas— musitó. Sus ojos estaban adormilados, pero aun así se reincorporó, Xavier puso una rodilla en el piso para estar casi a la misma altura de ella.
—Descansa princesa— le dijo él acariciando su rostro y Sofía no dudó en besarlo en los labios el sabor era dulce y embriagador, pero Xavier sabía perfectamente que no era solo por el vino, él sabía que sus labios eran los más dulce que jamás había probado y nunca se cansaría de hacerlo.
—Quiero toc