TERCERA PARTE
06 de noviembre de 1741
Los vientos no están a su favor esa tarde. A la capitana le cuesta trabajo remar el bote sola, sobre todo con el peso casi muerto que lleva del comodoro. El hombre se había despertado en varias ocasiones, pero ella ya le había vendado los ojos y solo le daba un par de tragos de agua fresca al día, para evitar que se descompensara. Alcanza a ver el sol poniéndose en el horizonte lejano. El océano en se momento se ve entre un azul y un naranja intenso que le