10 de noviembre de 1741
El barco se mece con violencia esa noche. La tormenta es intensa y todos los marineros solo tratan de resistir la inclemencia del clima sin perecer en el intento. Catherine está empapada de agua, la ropa le chorrea y el agua fría de la lluvia le golpea el sombrero provocando un ruido ensordecedor que no la deja escuchar nada más, mientras se mantiene firme en el timón del barco. El viento helado se le mete hasta el hueso y el cuerpo le tiembla de escalofríos, pero no pue