12 de diciembre de 742 A.P.
La intensa luz que enceguece a los hombres frente al monolito disminuye poco a poco hasta dejarlos ver la inmensa riqueza a su alrededor.
Son tantas hectáreas de oro, joyas, diamantes, rubíes, esmeraldas, piezas que incluso ellos desconocen; barcos que nunca habían visto en su vida, estatuas y bustos de dioses. El tesoro más grande jamás visto está ahí delante de sus propias narices.
Los tres jadean de asombro, a Perry y a Barton se les abren los ojos hasta el límite