Punto de vista del autor.
Una semana después de que Ana se fuera, la oficina de Leon se sentía más fría de lo habitual. No era por la temperatura de la habitación, sino por la presencia de tres hombres sentados allí sin el entusiasmo de antes.
Adrián y Sebastián llegaron juntos, como siempre. Se sentaron en el sofá frente a Leon, que se recostaba en su gran sillón con una copa de whisky en la mano. Sobre la mesa estaban esparcidos los documentos de un nuevo proyecto que ya deberían haber termin