XXXV. Infierno
•AMANDA•
El cuerpo me dolía y no era para menos, si había recibido una golpiza brutal que me había hecho bajar directo al peor de los infiernos, pero más me dolía el alma ante el hecho de haber sido violada de una manera tan aberrante.
Era muy consciente de que no era la primera vez que Julen abusaba de mí, después de todo, jamás quise que me tocara por más que mi cuerpo reaccionara a sus estímulos, pero nunca se había comportado de esa manera tan violenta, donde no solo me maltrató físicamente