XLII. Querido Will
JULEN
El dolor que sentía en el brazo y en la pierna me estaba desesperando a más no poder, pero no era eso lo que me tenía irritado y a punto de perder la cabeza. Estaba furioso por cómo habían salido las cosas, en especial, cuando desperté luego de haber recibido una ráfaga de disparos y no encontré a Amanda a mi lado ni en ninguna parte de la puta casa donde mi madre me había traído.
Sí, en definitiva, mi mal humor radicaba en el hecho de que mi mujer se había escapado con alguno de mis homb