LIV. Libres
—Te aplaudiría si pudiera, pero tengo las manos atadas —escuché la voz de Julen y lo miré de reojo—. Qué manera tan interesante de hacer sufrir a un ser humano. A mí nunca se me hubiera ocurrido matar a mi madre de esa manera. ¿Por qué no lo piensas mejor y trabajas para mí, Baltz? ¿Ese es tu verdadero nombre? Supongo que no y eso es lo de menos. ¿Sabes? Tú y yo no somos tan diferentes. Buscas "hacer justicia" por la zorrita de tu hermana, pero mírate, comiendo fríamente de tu venganza y degust