Susan se sintió incómoda.
¿Secretaria de confianza?
Eso era exagerado. Ya era bastante con que no le causara problemas a Stefan.
—Señorita O'Connor, ya no soy la secretaria del presidente Novak. Puede llamarme Susan o Cooper— dijo con cortesía.
—Susan… Qué nombre tan lindo— comentó Juliana mientras la observaba con atención.
—Gracias— respondió Susan.
Sacó un pañuelo y se secó las manos. Sus dedos eran largos y delicados, sin esmalte decorando sus uñas. Nunca le había gustado usarlo.
Juliana ab