Para él, los dos parecían una pareja coqueteando descaradamente frente a todos.
Después de un rato, Tyler tomó la mano de Susan y colocó el reloj sobre su muñeca.
—Cariño, deja que te lo ponga.
—¿Puedo verlo? —preguntó Stefan de repente.
Tyler dudó un momento, pero terminó entregándole el reloj.
Stefan lo examinó con calma, como si realmente estuviera analizándolo.
—Parece una marca extranjera. Creo haberla visto antes en Landrum City. Si no me equivoco… esta línea está diseñada especialmente p