Las manos de Susan, que estaban lavando las verduras, se quedaron inmóviles al instante. Se quedó atónita al escuchar ese apellido.
¿Stefan Novak? Fue el primer nombre que le vino a la mente.
—Sr. Cooper, no nos hemos visto desde hace bastante tiempo. Es un placer volver a verlo—.
El hombre que entró vestía de blanco. Se veía limpio, ordenado y aparentaba poco más de veinte años, con un rostro atractivo.
Susan tuvo la sensación de haberlo visto antes en alguna parte, pero no lograba recordar dó