14

Habían llegado a la casa de Eros y Barbara estaba mejor, ya no estaba llorando a moco suelto como cuando estaban en el carro.

—¿Quieres hablar?—le pregunto Eros a Barbara que estaba sentada en el sofá y le entrego un té de hierbas.

Ella asintió lentamente dando un sorbo a su té, luego hizo una mueca — le falta azúcar.

Eros sonrió le dió un beso en su cabeza y salió a buscar la azucarera para que ella pudiera agregarle la cantidad que deseara.

—Gracias.— suspiró — él... Jeremías, fue mi novio en
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