Habían llegado a la casa de Eros y Barbara estaba mejor, ya no estaba llorando a moco suelto como cuando estaban en el carro.
—¿Quieres hablar?—le pregunto Eros a Barbara que estaba sentada en el sofá y le entrego un té de hierbas.
Ella asintió lentamente dando un sorbo a su té, luego hizo una mueca — le falta azúcar.
Eros sonrió le dió un beso en su cabeza y salió a buscar la azucarera para que ella pudiera agregarle la cantidad que deseara.
—Gracias.— suspiró — él... Jeremías, fue mi novio en