Capítulo 32
Ginebra
Cansada por el agotador día que he tenido hoy buscando secretaria para Max, me dejé caer sobre la cómoda silla detrás de mí y solté un largo suspiro. Estaba tan absorta en mi agotamiento que ni siquiera me di cuenta del momento exacto en que Max entró a la sala… Solo noté su presencia cuando sus manos firmes comenzaron a masajear mis hombros, provocándome un suspiro aún más profundo debido al goce. Reconocí su toque que en realidad era encantador, pero sobre todo su fraganci