La religiosa le autorizó a tomarse la tarde libre para procesar lo sucedido con su esposo.
Miraba la pantalla de su celular, estaba intranquila, pues sabía que en cualquier momento Mauro la contactaría.
Todo esto ocurrió por su falta de carácter, sólo vivía las consecuencias de sus actos.
Ojalá fuera suficiente contarle su versión de la historia y no continúe con la idea de llevarla a vivir con él.
Regresar a esa solitaria y fría mansión sólo le traería desgracias.
Esa tarde se comunicó con su