El coche que pasaría por Diana estaba puntualmente fuera de su edificio.
Se fueron por la autopista y se libraron del alto tráfico de ese horario. La recibió el mayordomo de la mansión y le hizo pasar a la sala de espera.
Quien salió por ella no fue la abuela Giulianna
-Diana ¿qué haces aquí?- le preguntó un descolocado Mauro.
-Vine porque tu abuela me citó.-
-¿Mi abuela?-
-Sí, me pidió vernos para cenar.-
-A mí también me invitó.-
-Los cité a ambos, quería reunirme con los dos, tenemos