—¿En qué estás pensando?
Lorenzo frunció ligeramente el ceño, sujetándola y, con una aguja en la mano, la clavó con delicadeza en su trasero. Al instante, el cuerpo de Isabel tembló, dándose cuenta de que su energía interna estaba recuperándose rápidamente.
—¿El veneno dentro de mi cuerpo ha sido completamente eliminado?
Isabel se sorprendió al descubrir que ya había recuperado su capacidad de movimiento normal.
—¿Me estás ayudando a curarme?
—¿Qué más podría estar haciendo?
Lorenzo dijo: —¿Lle