Los hombres estaban furiosos y estaban a punto de criticar a Yelena, cuando de repente sonó un teléfono.
Al echar un ligero vistazo, sus corazones se tensaron al instante.
—¿Es… la llamada del nuevo jefe?
Rápidamente contestaron el teléfono, con manos muy temblorosas.
—Señor Bermejo, sí, estamos actualmente en el grupo Prosperidad.
Después de unos breves segundos, colgaron el teléfono con una amplia sonrisa muy radiante.
—Señorita Silva, dejemos este asunto por ahora. Nuestro nuevo jefe, el señ