¡Yelena quedó en ese momento estupefacta!
Baltasar se rió con gran malicia y le preguntó:
—¿Qué tal? Comparado con tu marido, ¿quién es mejor?
—¡Por supuesto que usted! —respondió la mujer, retorciendo su cuerpo con total timidez.
—Eres realmente increíble. En el futuro, quiero tener más encuentros contigo.
Baltasar, con una sonrisa muy indiferente, le dijo:
—Te has portado excelente. No te preocupes, el permiso estará listo para mañana mismo. Yo cumplo mis promesas y no dejo mal a nadie.
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