En el primer piso del grupo Prosperidad, Yelena se despidió de esos hombres de la oficina de Ingeniería.
—Señorita Silva, aparte de ese pequeño contratiempo que ocurrió hace un momento, estamos muy satisfechos con todo en el grupo Prosperidad.
Sonrieron con gran satisfacción. Uno de ellos incluso jugueteaba con el amuleto en sus manos, incapaz de contener en ese instante la risa.
¡Ante los ojos de Yelena, esa actitud repugnante era más horrible que la de los verdaderos demonios del infierno! Cla