—¡Ah!
Tomado por sorpresa, uno de los dedos de Ángel quedó completamente destrozado y ensangrentado, y su cuerpo comenzó a convulsionar con violencia. Furioso, se lanzó directo hacia Lorenzo:
—¡Maldito! ¡Te voy a acabar!
Lorenzo, sin levantar la cabeza, lanzó una fuerte patada giratoria que, como un huracán, impactó la rótula de Ángel. Con ese fuerte golpe, el hombre cayó de rodillas con ambas piernas fracturadas, gritando de un agudo dolor y desesperación.
—¡Aaaahhh…!
Toda su rabia se convirtió