—¡Entendido!
Los técnicos de fondo ingresaron una serie de códigos con gran agilidad y, en un instante, los tres unos de Lorenzo se voltearon, convirtiéndose en dos cincos y un seis.
Después de completar sagazmente esa tarea, Ismael levantó la cabeza con total confianza y dijo con una sonrisa:
—Bien, ahora ambos lados pueden mostrar sus números de dados. Señor Reyes, como retador, ¡por favor, comience usted!
En un instante, todas las miradas se posaron sobre él. La expectativa era muy palpable,