Lorenzo ignoró por completo la situación y levantó su teléfono:
—¿Hola? ¿Está Santiago allí?
Santiago, en el otro extremo de la línea, estaba presidiendo una reunión de alto nivel, con todos los principales ejecutivos de renombre de la empresa. Al ver que la llamada era de Lorenzo, no dudó ni un momento en salir corriendo para atenderla.
—Señor Reyes, soy yo, ¡Santiago! ¿En qué puedo ayudarlo?
Él se comportaba como un verdadero perro doméstico, sumiso y servil.
Todos los ejecutivos en la sala d