Sin embargo, Gabriela, a diferencia de Isabel, sonrió con un toque de encanto y le dijo: —¿No está bien? ¿Acaso no soy lo suficientemente hermosa?
Al detallar esa mirada seductora, Lorenzo sintió como si estuviera viendo una versión diferente de Yelena, lo que lo dejó un poco desconcertado.
—Eso, no es necesario —lo rechazó Lorenzo, sacando una pastilla de su bolsillo.
—Dale esta pastilla a tu nieta. Estabilizará por completo su condición durante tres días.
Cristóbal levantó la cabeza rápidamen