Desastroso matrimonio del Alfa CEO
Desastroso matrimonio del Alfa CEO
Por: Jannina Morales
Prólogo

Rous tenía puesto un sencillo atuendo de color negro, no usaba maquillaje y las pecas de su blanco rostro resaltaban junto con el verde de sus ojos. Su cabello rojo lo tenía amarrado en una cola baja un poco descuidada y dejaba escapar algunos mechones que bailaban alrededor  de su cara.

Cualquiera que la viera podía pensar que se había levantado después de una noche de copas y había salido a la farmacia a comprar algún medicamento para la resaca. Pero era todo lo contrario; Rous no iba a la farmacia, tampoco había pasado una noche de copas; pero si la había pasado en vela sin poder dormir; no solo la noche anterior, sino varias noches, desde que su esposo fue raptado días atrás; en ese momento ya todos conocían su paradero, pero eso no eximió a Rous de sus penurias, pues su esposo fue hallado muerto.

DÍAS ATRÁS

(El día de la boda)

El alfa muy enojado le dijo a su nieto:

—¡No puedes casarte con esa omega cuando estas usurpando el lugar de tu hermano!

—Entonces no seguiré con esta mentira, ya es hora de que todos se enteren que Jeremith Reymond está muerto.

—¡No puedes hacerme esto!

—No podré seguir toda mi vida ocupando el lugar de mi hermano, somos personas muy distintas, lo único que tenemos en común es el parecido porque somos gemelos.

—Sabes que en las reglas de nuestra familia no está permitido casarse con omegas, y menos aún si no tiene una dote como esa trepadora oportunista.

—Lo siento abuelo, yo soy Jeremith Rey, no soy Jeremith Reymond, mi hermano seguía tus reglas, por eso lo elegiste a él como tu heredero, mientras que a mí me mantuviste exiliado de la manada por tantos años; Ahora no pretendas que yo renuncie a la mujer que amo.  Ya es hora de que todos se enteren que Jeremith rey murió en ese accidente de avioneta.

El tío Frederick intervino:

—Rey, deberías pensar mejor las cosas, papá solo desea el bien de la manada.

—Me quedaré, pero no seguiré usurpando más el lugar de mi hermano. Hoy me casaré con Rous y nada me hará cambiar de parecer. —Jeremith Rey le entregó una carpeta al abuelo.

—Ahí está la división de bienes que Rous ya firmó, que no te quepa duda que ella no se casa conmigo por el dinero.

Jeremith Rey salió de la oficina de su abuelo decidido a casarse con Rous. Ella era una chica muy dulce y encantadora, llena de alegría; con su personalidad y su belleza cautivó el corazón del nieto del Alfa.

El alfa Reymond eligió a Jeremith Reymond como su heredero; cuando él muriera su nieto lo sucedería en el trono de la manada, pero meses atrás la avioneta donde el joven viajaba se estrelló en una montaña, los restos de sus tripulantes y pasajeros fueron casi imposibles de identificar. Al heredo lo dieron por muerto.

Jeremith Reymond en realidad sobrevivió al accidente, pero perdió la memoria, y deambuló por el bosque durante varios  días.  Fue hallado por un grupo de hombres lobo nativos de la selva, quienes lo llevaron a su comunidad y cuidaron de su salud.

El Alfa para cuidar su dinastía, trajo de Ucrania a Jeremith Rey, el gemelo del heredero, quien se crió lejos de la familia y de sus rigorosas reglas. Jeremith Rey era muy distinto a su hermano. este en cuando vio a la chica pelirroja llamada Rous, no lo dudó un segundo, él supo de inmediato que ella era la indicada, su lobo interior estaba muy de acuerdo, ella debía ser su compañera.

***

A pesar del percance que tuvo con su abuelo, Jeremith Rey se puso su traje de novio y llegó al consejo a contraer nupcias con la chica que amaba.

Ella ya lo estaba esperando con un sencillo vestido de novia, Rous se veía reluciente con su encantadora belleza, y su cabello rojo como de rubí. La ceremonia se haría solo por el civil, cuando llegara la noche de la luna llena sellarían su pacto de amor bajo el ritual de la luna.

—¡Te ves hermosa! —Ella sonriendo le dijo:

—Y tú te ves aún más guapo de lo que eres con ese traje de novio. ¿Y tu abuelo aprobó nuestro matrimonio?

—No. —Le agarró el mentón y con dulzura le dijo:

—Pero eso no importa, esto es entre tú y yo, no necesito a nadie más. —Él inclinó la cabeza y le dio un suave beso en sus labios—. Te amo.

—Yo te amo más. —Le dijo ella sonriendo y se volvieron a besar.

Esa tarde se casaron, y se fueron juntos a pasar tres días en una cabaña fuera de la ciudad, esta estaba ubicada en el territorio de la manada Verdunk-Moon, Rous era miembro de dicha manada.

Cuando estacionó el auto frente la cabaña, Bajaron de este, Jeremith Rey cargó a Rous y la llevó adentro.

—¡Bienvenida a nuestro provisional nido de amor! —La bajó en la sala y la besó apasionadamente—. Ya quiero hacerte el amor y no perder el tiempo para estar contigo. —Besó su cuello y tocó sus caderas. Ella se rió.

—¡Pero acabamos de llegar!

—Sabes que te amo y solo deseo estar contigo. —Ella le agarró la mejilla.

—¡Yo también lo deseo y te amo! te amo mucho. Me encanta como eres, un hombre cariñoso, sincero… tienes muchas virtudes, eres mi hombre perfecto. —Él la sujetó de la cintura y mirándola a los ojos le dijo:

—Hay algo que debo decirte. —Puso el rostro serio—. No soy quien todos en la manada piensan, en realidad soy otro hombre. —Ella mantuvo su inocente sonrisa.

—¿Qué me quiere decir?

ÉL estaba a punto de decirle a Rous la verdad, que estaba usurpando el lugar de su hermano, pero de pronto la cabaña fue invadida por un grupo de hombres armados, uno de ellos disparó varias veces al techo para amedrentar a los recién casados. Jeremith agarró a Rous y la sostuvo entre sus brazos protegiéndola, pero uno de los hombres le dijo:

—Usted vendrá con nosotros o ella se muere.

Le apuntaron a Rous, Jeremith Rey se rindió para evitar que la mataran y fue con ellos. Ella comenzó a gritar por ayuda y corrió tras ellos, uno de los hombres regresó y le dio un fuerte golpe por la cara, Rous cayó al piso inconsciente.

***

Rous despertó al rato, todo estaba en silencio en la cabaña, ella de inmediato recordó lo que había sucedido, salió a donde se encontraba el auto y sacó de allí el bolso donde tenía el teléfono celular. De inmediato marcó al 911 y pidió ayuda.

La policía tardó varios días buscando al heredero, hasta que un día hallaron un auto en el río con un cuerpo en avanzado estado de descomposición.

Cuando avisaron a la familia Remington, Frederick fue a reconocer sus restos en lugar del Alfa, pues él se rehusaba aceptar que su otro nieto también estaba muerto.

Cuando Frederick regresó con su padre le dijo:

—Esto fue hallado en la ropa del cuerpo que encontraron en el río. —Le entregó la insignia del heredero—. Eso y el traje de novio son las pruebas… era él.

El Alfa consternado se puso de pie, tomó la insignia y con tristeza dijo:

—¡Mi otro nieto muerto!

—Los siento padre. —El Alfa con soberbia le dijo:

—¡Esa m*****a omega condujo a mi nieto a la muerte, atrajo hacia él la desgracia.

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