LA REINA DEL MAFIOSO. Extra: En una y mil vidas.
Keyla veía a su hijo en brazos de la chica que lo cuidaba desde la cocina, dándole un poco más de tranquilidad al saber que se encontraba bien.
Entre su profesión que poco a poco recuperaba, las píldoras que debía tomar y el estrés de estar con el hombre con quien discutía casi todo el tiempo, se estaba volviendo loca.
Ocho meses más habían transcurrido desde que despertó en una camilla, donde su padre le explicó del accidente que había tenido. Lo primero que recordó fue al bebé que adormecía