LA REINA DEL MAFIOSO. Capítulo 25.
Lazarus siempre se desplazó entre los objetivos que su jefe le entregaba sin mayor problema que un atraso. Su letalidad era la más temida de entre los de su tipo.
Caer no era una opción.
Peleó entre bandos enteros, a los cuales dio de baja y derribó con la mano armada solo con una hoja de filo extremo. Cortes limpios, tiros certeros y puños que jamás pudieron ser devueltos. Cada víctima que él tomaba jamás llegó a ser un problema más que para deshacerse del cuerpo y aún con tiempo relativamen