Capítulo 77.
Las llamas en los ojos de Micaela eran del mismo tamaño e intensidad que las que Vanessa tenía. No las escondió. Ella no era alguien que daba traspié cuando su determinación hablaba y con Micaela tenía deudas que cobrar.
__ Vanessa, baja el arma. - pidió Renzo. - Cálmate.
__ ¿Ves lo que sucede cuando te metes con cuanta mujer se te ofrece? - cuestionó Micaela. - Es lo que ganas. Alguien que no respeta su lugar de amante.
__ Tú te callas. - intervino Renzo. - Si le pido que no tire del gatillo