Capítulo 76.
Valentina abrazó a su hijo como si quisieran arrebatárselo. Llenó su rostro de besos y se impregnó de su olor tanto como podía.
Alguien tan diminuto podía llenarla de vida, porque su manera de verlo era que desde su llegada, tenía un motivo que no fuera sobrevivencia para estar siempre de pie.
Un bebé que con su llanto mezclado con hipo, le daba la fuerza que siempre pidió al universo. Desde el momento en que sus ojos se pasaron sobre él cuando nació, supo que no había nada en el mundo que no