Capítulo 32.
La pesadilla recurrente era algo que para Valentina tuvo un inicio, pero no veía el final. Algo dolía cada vez más y si no averiguaba rápido lo que pasaba, no podía tener la paz que se había perdido casi del todo.
Tenía tres noches sin dormir y la sola idea de cerrar los ojos se volvió algo no deseado.
Bebió dos aspirinas y fue en búsqueda del regalo que le llevaría a la pequeña que ya se daba una idea de qué podría gustarle. No le costó encontrar que le daría, pues reconocía esa ilusión y te