La bella mujer se le ofreció, y además tenía el tipo de figura que le gustaba. Normalmente, Valentín no habría rechazado tal oferta, pero por alguna razón, de repente perdió todo interés. Además, le disgustaba especialmente el fuerte olor a perfume que emanaba de ella.
—¿Señor Soto? ¿No me quieres?— preguntó la mujer al ver que él no reaccionaba, aumentando la presión sobre él.
Valentín la apartó bruscamente.
—¿Cómo te llamas?
—¡Señor Soto, eres muy malo, ya olvidaste mi nombre! Soy Lily— respo