Al ver que ella no mencionaba el paquete, Ezequiel frunció el ceño ligeramente y continuó conduciendo en dirección al jardín de infantes internacional.
El Rolls-Royce se detuvo en el costado de la carretera, pero Jazmín, en un comportamiento inusual, no salió inmediatamente del auto. En cambio, bajó la cabeza con una expresión de conflicto.
—Ezequiel, hay algo que no sé si debería contarte— dijo en voz baja.
—¿Qué pasa?— preguntó él.
—Olvidé, no es gran cosa. Santiago va a salir de clases pront