—Ahh... Sí Hannah, te mueves muy rico —balbuceo
—No digas nada —dije invadida por la lujuria
—Pero sí te encanta que lo haga, te gusta que te diga lo buena que estas y lo bien que te mueves, lo loco que me vuelves y lo adicto que soy a ti — susurró libidinoso
—N-No... —mentí
—Tu cuerpo te delata preciosa, muévete más rápido —ordenó tomándome de las caderas ayudando a que mis movimientos tuvieran mucha mas fluidez.
Grité y me estremecí con fuerza cuando otro choque hirviente abrazo mi sexo víct