—¿No voy a repetir, donde esta mi chica? —insistió Mario
—No te canses —respondió Val con una risa —lo único aquí que es tuyo son las balas de que clavare en el cuello —advirtió a lo que el tipo soltó una sonora carcajada
—No juegues mas conmigo muchacho —ordeno Mario preparándose para disparar
—Ya basta ¡Déjalo!—amenace malentendiendo el arma frente a mi. Val me miro impresionado mientras que Mario se limito a sonreír
—Mi princesa, suelta eso que no es un juguete —se burlo Mario sin dejar