No me sorprendió pero si me dolió bastante el saber que en todo el tiempo lejos de mis padres nunca recibí una llamada o un mensaje preguntando por mi bien, debía estar acostumbrada a eso pero aún seguía doliendo.
Val no regreso en todo el resto del día, la enfermera por fin me confesó su nombre, Samantha, un nombre tan bonito como era ella misma.
—¿Cuánto tiempo estaré aquí Sam?— pregunté cuando la enfermera tomo la charola de comida de mis piernas
—Aun no lo sé preciosa, el Doctor Evans nos d