Capítulo 30: Lazos de sangre
El sol de la mañana iluminaba el despacho del abuelo Roberto, pero él estaba sumido en la oscuridad de una videollamada. En la pantalla gigante no había gráficos de bolsa, sino el rostro severo de un hombre mayor con acento italiano.
Era Vittorio Lombardi, el tío de Elena y actual cabeza de la familia Lombardi.
—Roberto —dijo Vittorio con voz seca—. Hace años que no hablamos. ¿Por qué llamas a mi línea privada?
—Es sobre tu sobrina, Elena —dijo Roberto, yendo al gra