POV de Genie
El sonido de las hélices se acercaba como un veredicto.
Sylvan seguía arrodillado frente a mí, desnudo de cintura para arriba, el pecho marcado por heridas recientes y venas que todavía tenían un leve tono negro bajo la piel. Sus ojos —con ese brillo dorado en el centro— me miraban con una intensidad que me quitaba el aliento. Mi mano descansaba sobre mi vientre, donde los gemelos seguían pateando, como si supieran que su futuro se decidía en este momento.
—No podemos seguir huyend