POV de Genie
Corrí.
Corrí como nunca había corrido en mi vida, con los pies descalzos hundiéndose en el lodo frío de los manglares, ramas golpeándome la cara y el pecho, el corazón latiendo tan fuerte que parecía que iba a romperme las costillas. Mi vientre de casi cuatro meses pesaba más con cada paso. El bebé pateaba con furia, como si supiera que su padre ya no era completamente suyo.
Detrás de mí, escuchaba su voz.
—Genie…
No era un grito. Era un susurro que parecía venir de todas partes. P