POV de Genie
La oscuridad era absoluta.
No veía nada. Solo sentía el peso del aire cargado de ozono y miedo. Mi respiración era lo único que oía… hasta que los tres cargadores sonaron al mismo tiempo. Tres clics. Tres sombras idénticas en la negrura.
Y entonces la voz de Sylvan rompió el silencio. No era la suya. Era la de los tres al unísono, como un eco multiplicado:
—Bienvenida a casa, Cuatro.
Las luces de emergencia se encendieron en rojo. Tenue. Sangrienta. Suficiente para verlos.
Sylvan.