Alexander se quedó mirándola largamente. El silencio en el estudio era sepulcral, pero la furia estaba marcada a fuego en cada línea de su rostro.
—Pues no estoy de acuerdo —escupió finalmente, con la voz cargada de veneno—. Realmente no quiero que mi sobrino se acerque a ese tipo. No quiero que tenga ningún vínculo con él, y tú deberías respetar esta decisión.
Cassandra se puso a la defensiva de inmediato, cruzándose de brazos con firmeza.
—¿Por qué debería respetar una decisión que no te co