Jordan lo guió a través del tráfico de la ciudad hasta llegar a la seguridad de su propiedad. El silencio en el trayecto había sido intenso, pero una vez adentro, con la sensación de libertad recién recuperada asentándose en sus hombros, el ambiente se relajó un poco. Estuvieron allí un rato largo, procesando la magnitud de lo que acababa de ocurrir en la fiscalía.
Jordan sirvió un par de tragos y le tendió uno a su amigo antes de tomar asiento frente a él. Lo observó durante unos segundos ante