El viaje en auto duró poco más de dos horas, alejándolos del bullicio de Roma hasta llegar a un valle montañoso. Era un lugar verdaderamente hermoso, rodeado de pinos altísimos y aire puro. No estaban solos; había otras familias y parejas esparcidas por la zona, armando sus propios campamentos.
A Cassandra le costó horrores armar la carpa. Peleó con las varillas y la lona durante un buen rato, pero, siguiendo las instrucciones al pie de la letra, al final logró levantarla. Mientras ella sudaba